Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de febrero de 2016

LA LLEGADA DEL AMOR

Hola a todos.
He decidido adelantar San Valentín a este blog con este relato. Es muy cortito, pero creo que es muy bonito.
Es una historia que empecé a escribir hace algún tiempo, pero, como viene siendo habitual en mí, la dejé a medias.
De modo que me he animado a terminarla.
Es una historia con tintes románticos.
Espero que no os importe que le dedique esta entrada a una buena amiga que me dio el consejo de terminar todas las historias que tengo a medias.
Claudia, si estoy dispuesta a terminar todo lo que empiezo ha sido porque tú fuiste una de las que me dio ese consejo. ¡Y te estoy haciendo caso!
Deseo de corazón que te guste esta historia.
Se titula La Llegada del Amor. 

LA LLEGADA DEL AMOR

Corría los últimos años del siglo XVIII cuando Esperanza Campuzano contrajo matrimonio con Fernando Orellana de Santa Cruz. Fue un matrimonio por amor. Y se sabe que fueron muy felices. Él era un joven oriundo del sur de España. Aunque tenía raíces extremeñas. Tenía fama de ser valiente. Aunque sus superiores en el Ejército le habían castigado en ocasiones por su carácter temerario. Porque no vacilaba a la hora de poner en peligro su propia vida.
            De Fernando se decía que sería capaz de comandar su propio Ejército, pero su carácter era demasiado impulsivo. No sabía contenerse a tiempo. Y podía ocurrir una tragedia. Él se conformaba siendo casi siempre el segundo-al-mando.
            Varios contingentes del Ejército español fueron enviados a la frontera con los Pirineos.
            Uno de los contingentes estaba liderado por el conde de Santillana. Tenía fama de ser un hombre duro, pero comprensivo.
            Se vivía con cierto temor por una parte de la sociedad española la Revolución Francesa. Otra parte de la sociedad española veía esperanzada la Revolución Francesa. Sin embargo, el Rey pensaba que había que frenar una posible invasión francesa. ¿Y si se implantaban en España las ideas revolucionarias? Había que impedirlo a toda costa.
Fernando formaba parte de dicho Ejército. Pero el segundo-al-mando no era él. Era otro. Era un soldado veterano y muy curtido.
            Durante aquellos días, Fernando llegó a entablar cierta amistad con el segundo-al-mando del Conde. Bernardo Campuzano era un próspero terrateniente aragonés. No tenía lazo alguno con la aristocracia, pero sabía hacerse respetar por todo el mundo.
            Fernando llegó a caerle bien. Era joven y alocado, en su opinión. Pasaron muchas horas caminando y haciendo expediciones de reconocimiento sobre el terreno. Pasaron muchas noches en vela haciendo guardias.
            Hubo una escaramuza una noche. Un grupo de soldados franceses sorprendió al contingente español con la guardia baja.
            Se desencadenó un verdadero combate.
            Fernando estaba confundido. Hubo varios disparos. Desconocía quién estaba disparando a quién. Sólo vio que un soldado francés estaba a punto de disparar a don Bernardo. No lo dudó.
            Se interpuso entre don Bernardo y aquella bala.
De aquella forma, le salvó la vida.
            Cuando Fernando se hubo recuperado de su herida, aceptó la oferta de visitar al coronel Campuzano. Éste vivía en su enorme finca situada en las afueras de Lanuza. En el término municipal de Sallent de Gallégo…
            Fernando sabía que Bernardo estaba casado. Y que era padre de dos hijas. Las dos en edad casadera…
            Se preguntó si el coronel estaba pensando en emparejarle con alguna de sus hijas. Pero decidió que valía la pena conocerlas.
            Lanuza se encontraba en el valle de Tena. Fernando nunca antes había estado allí. Sintió curiosidad mientras el carruaje cerrado lo llevaba hasta su destino. Fue prácticamente recibido con honores de Rey por la familia y por los sirvientes del coronel.
            Todos parecían desvivirse por él. Las hijas del coronel le miraban con cierto embeleso. Aquel hombre le había salvado la vida a su padre. Era como una especie de héroe para ellas.
            Además, los soldados parecían estar hechos de una pasta especial porque él no tardó mucho en recuperarse de la herida sufrida. Las hijas le seguían a todas partes. Querían saber más cosas de aquel joven tan valiente y tan osado.
            Llevaba dos semanas viviendo en la finca del coronel Campuzano. No tardó en conocer mejor a las 68 familias que vivían en el pueblo. Le saludaban a su paso. Todos querían hablar con él. Saber más cosas de él.
            Se sabía que había sido herido en el costado cuando le salvó la vida al coronel. Había perdido mucha sangre. Pero el médico le aseguró que la herida había sido más bien superficial. Fernando era un hombre que se encontraba en la flor de la vida. Tenía veintiocho años. Era fuerte. Su cuerpo había sido duramente entrenado para resistir los rigores de una batalla.
            Tardó poco tiempo en recuperarse. Se llevaba bien con las dos hijas de Bernardo Campuzano. Sin embargo, sólo fue una de ellas la que llamó poderosamente su atención nada más conocerla. Esperanza, la hija mayor, le había cautivado. Ella y su hermana menor, Sara, le enseñaron las praderas que rodeaban el pueblo. Asistía con ellas y con sus padres a la Misa que se celebraba todos los domingos en la Iglesia de El Salvador, que estaba en mal estado tras haber sufrido los envites de la Guerra de la Independencia.
Paseaba con las dos jóvenes por los prados.
            Pero fue Esperanza la que le cautivó. Poseía un largo cabello de color rubio muy claro que caía rizado sobre su espalda. Lo llevaba recogido en un holgado moño. Pero él imaginaba cómo sería ver aquel precioso pelo suelto. Sabía que era devota de Santa Quiteria, la patrona del pueblo. Sus ojos eran de color azul cielo muy claros y de mirada ingenua. Podía pasarse las horas muertas embobado mirándola después de que ella le hubiera sonreído. Porque su sonrisa era propia de una hechicera.
            Una vez, la siguió hasta el valle donde ella y Sara, su hermana menor, solían bañarse. Iban vestidas, pero las camisolas interiores que cubrían sus cuerpos se les pegaba a la piel mojada. A Fernando se le secó la garganta al imaginar a Esperanza sin ropa. Se dijo que no debía de tener aquella clase de pensamientos con ella. Era la hija de su anfitrión. Le debía un respeto.
            Ella le contó la historia del pueblo. Supo que los habitantes se dedicaban a la agricultura y a la ganadería. Les veía pasar con el ganado en dirección al monte. Les veía arar la tierra. Esperanza aún no había sido presentada en sociedad y soñaba con el momento de poder viajar a Huesca.
            Tenía dieciocho años recién cumplidos y, en el pasado, había llegado a estar prometida en matrimonio, pero su prometido había muerto. Fernando pidió información a los criados acerca de Esperanza. A pesar de que ella era tan sólo nueve años menor que él, Fernando no vio ningún inconveniente. Nada más conocerla, pensó que Esperanza era la mujer de su vida.
            Los vecinos del pueblo le saludaban a su paso. Fernando era agasajado por éstos. Un pastor llegó, incluso, a querer venderla la mejor de sus ovejas. Una mujer le ofrecía pan recién hecho. Le dijo que iba a tejerle una manta. Fernando agradecía siempre aquellos gestos amables.
            Pero su principal interés era Esperanza. La muchacha le contó que su prometido era un conocido banquero de Huesca. Pero aquel hombre había querido zarpar en busca de aventuras al otro lado del océano. Nunca había estado enamorada de él. De modo que no lamentó su marcha. Él le prometió que regresaría. Esperanza se quedó esperándole. El año anterior, recibió la noticia de que su prometido había muerto durante una reyerta.
Para su sorpresa, descubrió que su prometido no estaba en América del Sur. Estaba en Teruel.
Su muerte había sido deshonrosa.
El prometido de Esperanza no había sido un buen hombre.
La joven apenas le había tratado. Sin embargo, no le había caído bien. Le había parecido un hombre duro y frío.
No le había llorado. Su muerte la había dejado libre. Era así como se sentía.
            El coronel Bernardo Campuzano rara vez estaba en casa. Tras el nacimiento de Sara, había participado en otras campañas. Había, incluso, luchado contra los independentistas en Argentina. Su mujer decía que nunca quería estar con su familia. Por supuesto, no expresaba en voz alta sus opiniones. Pero las tenía. Sus hijas las conocían.
            El coronel había llegado a convertirse en uno de los hombres fuertes del Ejército. Destacaba por su lealtad al Rey. Si bien, pensaba Fernando, a lo mejor, cambiaba de lealtad. Pero nunca se había dado el caso. De momento…Esperanza y Sara le contaron que su padre siempre estaba en campaña.
            Mientras tanto, Fernando buscaba la ocasión de poder hablar con Esperanza. Se sentaba a su lado en la mesa a la hora de la cena. Luego, daban un paseo por el inmenso jardín de la finca. Se sentaban bajo las ramas de uno de los árboles del jardín.
-Hace una noche preciosa-comentaba Fernando.
-Hay Luna llena en el cielo-decía Esperanza.
-Sí que la hay.
            Fernando se sentía torpe al lado de Esperanza.
-Y hay también muchas estrellas-añadía.
            A Esperanza le hacía gracia aquel soldado que podía ser tan valiente en el campo de batalla, pero que, luego, estando con ella, se mostraba tímido, torpe y vacilante.
            Siempre estaba a su lado mientras ella enredaba un ovillo de lana. O mientras estaba bordando un manto para Santa Quiteria.
-¿Nunca se aburre de estar haciendo labores, señorita Campuzano?-le preguntó Fernando en una ocasión.
            Ella estaba tejiendo una manta para regalársela a una vecina del pueblo ante la llegada del frío invierno.
-Es una manera que tengo de estar distraída-respondió Esperanza-Me gusta hacer esto. Nunca me aburro.
-¿Y no ha pensado nunca en viajar?-inquirió Fernando.
            Esperanza lo miró con los ojos muy abiertos.
-¿Viajar?-se extrañó-¿Y adónde voy a viajar? Sí, sé que haré un viaje a Huesca el año que viene. Mi padre quiere que sea presentada en sociedad. Con un poco de suerte, a lo mejor, también viajo a Madrid.
-Hablo de ver otros sitios. Otros lugares…¿Nunca lo ha pensado?
            Esperanza negó con la cabeza.
-Siempre he pensado que el mundo empieza y se acaba en Lanuza-admitió.
            En su fuero interno, se alegraba de no casarse. No quería salir de su casa y el mundo exterior era algo que la asustaba profundamente.
            Disfrutaba de la compañía de Fernando. Él le hablaba de los sitios en los que había estado.
            El saber que el prometido de Esperanza había muerto llenó de una insana alegría a Fernando. Estaba prendado de la dulce e inocente Esperanza. Había decidido que ella sería su esposa. Se casaría con ella y su familia no tendría más remedio que aceptarla.
            Fernando tenía el cabello de color negro, muy espeso. Solía dedicarle piropos a Esperanza. Ella era una muchacha muy sencilla y, de pronto, recibía las atenciones de aquel hombre. Un joven que, seguramente, había visto mucho más mundo que ella. Esperanza estaba segura de que había estado con las mujeres más hermosas del país. Que había tenido en sus brazos a toda clase de mujeres, desde prostitutas hasta damas de la Corte. No podía sentir celos. Era una etapa más en la vida de Fernando. La que importaba de verdad era aquélla. Quedó prendada de sus ojos grises oscuros. De su sonrisa encantadora…
            Poco a poco, le dio a entender de manera sutil que disfrutaba de su compañía. Estaba naciendo en su interior un sentimiento que, hasta aquel momento, había desconocido cuál era. Pensó en su hermana Sara. Ella solía leer toda clase de novelas románticas. Hablaba del amor con cierto tono de burla. Pero eso era porque nunca antes había estado enamorada.
            Le latía el corazón a un ritmo muy alocado cuando estaba con Fernando. Se atrevía a sonreírle de manera abierta. Era amor lo que sentía por él. No le cabía la menor duda. Estaba enamorada de aquel joven. Lo supo después de dejarse robar unos pocos besos por él.
            Lo amaba y estaba segura de que él también la amaba.
            La idea de presentar a Esperanza en sociedad la tuvo su madre. Su padre nunca estaba en casa y había que pensar en casar a las niñas. El coronel Campuzano pasaba más tiempo en campaña que buscando un marido para sus hijas. Y tanto Esperanza como Sara tenían derecho a hacer buenos matrimonios con excelentes partidos.
            Fernando pensó que Esperanza haría un buen matrimonio. Aunque Sara era muy hermosa, Fernando creía que quedaba eclipsada por su hermana mayor. Estaba prendado de su cabello muy rubio. De sus ojos azules muy claros…
            Estarían siempre juntos.
            La noche pasada había cambiado para siempre sus vidas. Nunca más estarían separados. Habían nacido el uno para el otro.
            Desde aquel día, Esperanza sentía sobre su piel las caricias de los labios y de las manos de Fernando. Se refugiaba en sus brazos. Llenaba de besos cada centímetro de su piel. Lo besaba con intensidad. Y se decía así misma que había nacido para estar con él.




            FIN

lunes, 18 de enero de 2016

CRÓNICA DE UN FRACASO

Hola a todos.
No sé si alguien habrá leído mi relato corto Miradas. 
Lo he terminado eliminando del blog porque no me convencía demasiado.
Lo he reescrito y me ha quedado un relato aún más corto.
He eliminado el personaje de Daniela y me he centrado en los personajes de Diego y de Lorena.
Espero que os guste el cambio que he hecho.
El nuevo título es Crónica de un fracaso. 

CRÓNICA DE UN FRACASO

                                       Acababa de terminar la jornada laboral.
            No veía la hora de regresar a casa.
            De ir las cosas mejor, estaría deseando regresar a su casa.
            Le dolía el cuello. Le dolía la cabeza. En realidad, le dolía todo el cuerpo. En cuanto llegara a casa, Lorena advertiría lo mucho que le dolía el cuello. Y le daría un masaje. 
            Apagó el ordenador con gesto cansado. Le iba a estallar la cabeza. El despacho había adquirido un tono oscuro. Diego era el primero en advertir que el negocio iba mal.
            Cerró la puerta de su pequeña oficina.
            Salió del edificio. Javier, su socio, ya se había ido. Javier apenas iba a trabajar. Y, cuando iba, estaba allí un rato. Después, se marchaba. Parecía haber delegado toda responsabilidad en Diego. Hacía unos cuantos que habían creado aquel negocio juntos. Cuando todo iba bien. Después, llegó la crisis. Y el negocio estaba al borde de la quiebra.
            Hacía cuatro años que Diego y Lorena se conocían. Y hacía tres años que se habían ido a vivir juntos.
Diego tenía un grupo de amigos de lo más variopinto. Se sentía a gusto con él. No eran como Javier. Aquel joven había supuesto su mayor decepción.
Una joven que trabajaba como auxiliar de administración, como ella. Como Lorena…Pese a que no se trataban mucho.
Y un recepcionista…Al recepcionista le interesaba la Literatura. Y hablaba de hacer un viaje como mochilero.
            Diego se sentía a gusto con aquel grupo de amigos. Se lo había contado a Lorena. Pero ella se había enfadado con él.
Diego trataba de ser optimista. El negocio que había levantado con tanto esfuerzo iba a irse a la mierda.
            Sentía que estaba harto de tanto luchar porque no valía la pena. No servía para nada. Era un cobarde.
            Su padre había sido un contratista que había hecho fortuna a lo largo de los años. Pero, con la crisis del ladrillo, la fortuna se esfumó. No quedaba nada.
Se había visto obligado a despedir a toda la plantilla. Tan sólo quedaba él, Javier y dos trabajadores más. Pero Javier parecía estar desaparecido. Diego, muchas veces, acababa con dolor de cabeza y regresaba a casa sólo para enfrentarse a una relación que debió de haber terminado hacía mucho tiempo.
                  La empresa de Diego se dedicaba a la Informática.
                  Pero regresaba a casa y debía de enfrentarse con el hecho de que Lorena estaba allí. Su relación estaba muerta. Pero ninguno de los dos era capaz de asumir el hecho de que ya no estaban enamorados y se limitaban a compartir piso. Si compartían también cama era porque sólo había una cama en aquel piso que pagaban los padres de Lorena y porque Diego no podía dormir muchas noches en el sofá. Pero sí hubo un tiempo en el que se amaron.
            Cuando Diego regresaba a casa, Lorena estaba sentada en el sofá. Miraba sin ver la tele. Cambiaba de canal. Nada le interesaba. Iba de Aquí La Tierra a Atrapa un millón.
-Lore, he llegado-decía Diego cuando entraba en la salita de estar.
            Entonces…
            Lorena cambiaba a Telecinco.
-Pues pasamos palabra-decía Christian Gálvez.
-¿Cómo has pasado el día?-le preguntaba Diego a su pareja.
            Lorena casi nunca le respondía.

 

                   Después, en algún momento, el hastío se apoderó de su relación con Diego. En los primeros tiempos de su relación, habían sido muy felices. Diego era vecino de la abuela de Lorena. Cuando ella fue a verla, al cumplir los veintiún años, se conocieron. Fue un flechazo instantáneo. La familia de Lorena era rica y poderosa, pero acabaron en la ruina.
                    Recorrieron en plan mochilero toda Italia y visitaron los lugares que habían cautivado a Lorena cuando era pequeña. Cuando visitó Italia por primera vez.
            Tras regresar de su viaje como mochileros por Italia, decidieron que había llegado el momento de irse a vivir juntos.      
                   Lorena no había estado nunca antes con ningún hombre. Diego había estado con unas cuantas chicas antes de conocerla. Lorena sentía que Diego era sólo suyo. Que le pertenecía por completo. En un principio…Aquel sentimiento agradó mucho a Diego.
            Pero la relación empezó a ir mal al poco tiempo de irse a vivir juntos. Las cosas entre ambos siempre fueron muy deprisa. Demasiado deprisa…
            Diego y Lorena se habían enamorado de un modo muy rápido. Fue una relación más bien impulsiva.
            Todo fue bien cuando estuvieron viajando. Pero, luego, llegó el momento de instalarse en su propia casa. Trabajar. Salir adelante. Ser una pareja normal. Y no lo asimilaron.
            Lo supieron. Pero decidieron ignorarlo. Se trataba de hacer funcionar su relación. Pese a todo…
            Acudían juntos a ver una película en el cine. Hasta que subieron los precios de las entradas.
            Después, se quedaban levantados hasta muy tarde viendo la tele. Por las mañanas, Diego era el que se levantaba en primer lugar mientras Lorena se quedaba en la cama durmiendo. O, quizás, fingiendo que estaba durmiendo.
            Hacía mucho tiempo que el deseo se había evaporado. Quizás, el deseo que hubo en los primeros tiempos fue sólo un espejismo. Hacía mucho tiempo que no hacían nada. Tan sólo se iban a la cama. Y se dedicaban a dormir.
            Los dos se acostaban en la misma cama y dormían el uno de espaldas al otro, procurando no acercarse demasiado el uno al otro. Diego no dormía. No sabía cómo había llegado a aquella situación con Lorena. Tan sólo sabía que su pareja parecía sentir asco de él. ¡Sentía asco de él!     
            Sólo en ocasiones…
            Lorena dormía abrazada a Diego, pero sólo dormía abrazada a él cuando llegaba el invierno y hacía frío. No quería pasar frío.
            Diego no entendía en qué momento todo se había desmoronado. Trataba de fingir que todo iba bien cuando acudía con Lorena a visitar a su abuela. Los padres se habían ido a vivir a Estados Unidos. Más bien, al padre le había salido un trabajo en Estados Unidos. Llevaba dos años en paro. Se marchó y la madre fue con él. La abuela se quedó en España.
            Diego y Lorena no discutían. Hacía mucho que no discutían. Ninguno de los dos hacía ademán alguno de querer romper una relación que estaba muerta desde hacía mucho tiempo. Se resistían a admitir que su amor había muerto o que, a lo mejor, nunca hubo amor entre ellos.
            Sólo Diego era feliz cuando iba a trabajar.
-No vendré muy tarde del trabajo-le decía a Lorena antes de irse.
            Durante el día, se centraba en su trabajo. Los números le absorbían. La empresa estaba a punto de entrar en números rojos. Se pasaba el día llamando a acreedores. Prometiéndoles que les pagaría a la semana siguiente. De verdad…
            O llamaba a los bancos. Pedía nuevos préstamos.
           Se metía en su coche. Dentro de nada, tendría que venderlo.
            No quería regresar a su casa.
            No quería enfrentarse a Lorena. A veces, se preguntaba así mismo el porqué no rompía de una vez por todas con ella.
            Se dirigía en coche a su casa. El cinturón de seguridad, en ocasiones, le oprimía el pecho. Igual que Lorena…
            Era un curioso símil. El cinturón de seguridad le salvaba la vida en caso de accidente. Lo decía la DGT. Pero Lorena era otra historia. No era lo mismo.
            Era Lorena. Se sentía prisionero de ella. Pero no se atrevía a romper con ella. La mentalidad de su pareja estaba muy chapada a la antigua. Parecía ser una mujer de otro tiempo atrapada en el año 2014. Una curiosa mezcla…
                           Un sábado por la mañana, Diego bebió un sorbo de su taza de café, que estaba fría, mientras le hablaba a Lorena de lo tarde que iba a regresar en las próximas noches.
-Pero vendrás a dormir-le interrumpió una vez Lorena.
-No lo creo-dijo Diego.
-Me estás mintiendo.
-Te estoy diciendo la verdad, Lore.
                     No sé cuánto tiempo podemos seguir así, pensó Diego. Esta historia no va a ningún sitio. 
                     Tenemos que romper. Pero...No sé cuándo vamos a romper. 

viernes, 15 de enero de 2016

ESCENA DE "MÍA STELLA"

Hola a todos.
Aquí os traigo un fragmento de mi novela Mía Stella que me encantaría compartir con vosotros.
Debido a que no puedo subir este fragmento al blog dedicado a mi novela debido a los problemas que tengo con Blogger, he decidido compartir este fragmento aquí.
Deseo de corazón que os guste.

                                 Y, ahora, eran los chicos de la isla los que besaban a Heather. Algún que otro chico besaba a Heather. La besaban en las mejillas. La besaban con frecuencia. Pero no le metían la lengua en la boca. No eran tan atrevidos como para meterle la lengua en la boca a Heather. Los chicos cogían las manos de la muchacha y se las besaban. Y Heather se dejaba besar. Siempre se dejaba besar si era de manera casta.
                        Había un chico que parecía que estaba enamorado de Heather. Margaret no sabía cómo se llamaba aquel muchacho. Le conocía de vista.
            Había sido el chico que más veces había besado a Heather.
            La había besado hasta en cinco ocasiones. Incluso la propia Heather le confesó en una ocasión a Margaret que aquel había sido el primer chico que la besaba. Y se ponía roja cada vez que lo recordaba. Unos labios pegados a los suyos…Un beso de amor…El primer beso de amor que recibía…
                        Incluso Margaret había sido testigo de un suceso que la tenía bastante preocupada. Había visto a aquel joven, el hermanastro de Olivia, con el torso desnudo, llenando de besos los pechos desnudos de Estelle. Como había hecho días antes, cuando llenó de besos el adorable rostro de Estelle. Ello había llevado a Margaret a preguntarse si su hermana continuaba siendo virgen. ¿Seguía siendo virgen Estelle? ¿Qué debía de hacer ahora?
            Ese suceso la tenía preocupada. Aquel joven no estaba bien de la cabeza. Lo sabía todo el mundo.
                Los hombres sólo querían besar a Estelle. No estaban interesados en besar a Margaret. Nunca más Margaret recibiría un beso. Era a Estelle a la que besaban los chicos…Era a Estelle a la que besaban los hombres…Sólo puedo hacer una cosa, pensaba, en ocasiones, Margaret. Morirme. No me queda otra cosa que hacer. Y lloraba al pensar eso. Margaret era todavía joven. Se sabía aún hermosa. Pero no podía competir con Estelle. Estelle recibía ahora muchos besos. La besaban en los labios. Y llenaban de besos su piel…Cubrían de besos su cuerpo…Quizás lo hacía el chico que le mordía los pechos…El chico que había sido el primero en darle un beso de amor.
                  No sólo le había besado los pechos. También se había atrevido a besarle el sexo.

viernes, 7 de noviembre de 2014

LOS AMANTES DE LADY CLAUDIA

Su nombre es lady Claudia Bellamy.
Es una joven que ha debutado en sociedad.
Pertenece a la aristocracia. Es hermosa. Y es inteligente.
Tres hombres se enamoran al mismo tiempo de ella. Pero, ¿quién es el elegido?
¿Quién enamorará a la bella Claudia? ¿Uno? ¿Dos? ¿Los tres?
Una historia romántica...Pero, al mismo tiempo, una historia realmente distinta.
Una historia que habla del amor. De una época lejana en el tiempo...
Y de sentimientos...De pasión...Y de ternura...
La cama...
La cama les acoge.
Es el lugar donde la bella Claudia lleva a sus amantes. Donde los labios de éstos recorren cada porción de la piel de la muchacha. Donde se aman. Donde las manos de ellos acarician sin pudor el cuerpo de ella. Donde Claudia abraza a sus amados. Donde se besan con pasión en los labios. Y donde ella les devuelve cada beso. Donde puede llegar a morderles la carne. A besar su piel.
¿Qué podemos esperar de esta historia?
Podemos esperar grandes dosis de romanticismo. Pero también podemos esperar grandes dosis de sensualidad. De viajar en el tiempo hasta la Inglaterra victoriana. De conocer otros lugares. De poder sentir lo mismo que siente Claudia. De conocer a esos hombres que la enamoran. Tres hombres muy distintos entre sí...
Ella buscará refugio en los brazos de ellos. Y ellos no querrán dejarla nunca. No podrían dejar que ella abandone el refugio de sus brazos. De su pecho amante...De sentir la cabeza de Claudia apoyada en su pecho. O de sentir la cabeza de Claudia apoyada en su hombro. Para sentir las manos de la muchacha acariciando sus brazos. Para besarla en el cuello. Para besarla en los hombros.
Para vivir sólo con los besos que ella les da.
Una historia realmente nueva...Y diferente...

 

viernes, 10 de octubre de 2014

ESCENA DE "LA VIUDA"

Hola a todos.
Hoy, os quiero dejar con un fragmento de una de mis historias.
Se titula La viuda. 
Os aclararé algunas cosillas sobre ella en mi blog "Mía Stella", si puede ser esta tarde.
Deseo de corazón que os guste este fragmento. Es un fragmento bastante triste.

                                 Es pecado, pensó William.
                                 Lo pensó cuando se sentó a la mesa al lado de su mujer. Ésta le sirvió sopa para cenar.
                                 Sin embargo, ella podía percibir que la mente de William estaba lejos de allí. Estaba pensando en Rose.
-Después de cenar, saldré a dar un paseo-le comunicó.
                                 Su esposa guardó silencio. Pero era un silencio acusador. Sospechaba con quién iba a reunirse su marido.
                                 A menudo, se sentía tentada a abandonar aquel lugar. Regresar a Inglaterra y poder encontrarse con su madre. Sabía que su matrimonio con William no tenía salvación. Pero se resistía a poner fin a aquella relación. A pesar de que su marido se había enamorado de otra mujer. Se culpaba así misma de aquel fracaso. Por no haber podido dar a luz a un niño sano. Por los abortos sufridos.
-¿Piensas regresar?-le preguntó.
-No me esperes despiertas-respondió William, sintiéndose un miserable.
-Vas a verla a ella.
-Por favor...
                                  Lo último que quería William era discutir con su mujer.
                                  La mirada que le lanzó le heló la sangre.
-Yo te quería-le recordó ella-Y aún te quiero.
                                   Miranda tragó saliva. La sensación de pérdida que la embargó era muy poderosa. El dolor que experimentaba al sentir que su esposo estaba enamorado de otra mujer.
-Una vez, madre nos contó a Frannie y a mí que nos trajo al mundo una mujer llamada Lily-dijo Miranda-De haber tenido una hija. Me habría gustado llamarla Lily. 
-Randy...-murmuró William.
-Lo sé. Tendría que haberla llamado Francesca. Por mi hermana...Pero mi hermana murió cuando tenía catorce años. Y...Todos los fetos que he abortado eran fetos de varones.
-¡Por favor, Randy, no sigas hablando!
                                 William no podía soportar estar al lado de su mujer. Miranda le hacía sentirse culpable sin levantarle la voz.
                                 Bastaba con mirarla a los ojos y sentirse culpable.
-Siempre ha sido ella-se lamentó Miranda-Siempre...
-Nunca he querido hacerte daño-le aseguró William.
                                 Y sus palabras sonaron vacías para ambos.
-Pero siempre era ella-le replicó Miranda-Aún cuando estuvo casada con sir Thomas. Siempre era ella la que ocupaba tu mente. Y...Ahora...
-Lo siento-se lamentó William.
                               Se puso de pie y besó a Miranda en la frente.
                               Salió de casa.
                               Notó cómo las lágrimas quemaban sus mejillas.
                               Rose le estaba esperando en su habitación.
                               Logró colarse en su cuarto sin ser visto.
                               También ella había estado llorando. También ella se daba cuenta de que aquella relación no tenía futuro.
                                Las cosas pudieron haberse hecho de otra manera. Los dos lo admitían para sus adentros.
                                 Rose estaba sentada en su cama. William se sentó a su lado en la cama.
                                 Le dio un beso en la mejilla.
                                 Ya llevaba puesto su camisón de color rosa. Su cabello ya estaba suelto y descendía sobre sus hombros.
                                  William la abrazó.
                                  Rose...
-Lo que estamos haciendo está mal-se lamentó la joven.
-Olvido muchas veces que eres una mujer libre-recordó William.
-Thomas, por desgracia, ya no está aquí. Pero una viuda, al contrario que un viudo, no tiene la misma libertad de movimiento. Se la critican si se la ve en una fiesta. Digan lo que digan, a las viudas se las tiene condenada a una especie de muerte en vida. Y tú eres un hombre casado.
-Le estoy destrozando la vida a Randy.
-¡Oh, Will! No debería de ser así. Tendrías que regresar a casa. Al lado de tu mujer...
                               William meneó la cabeza en sentido negativo.
                               Era demasiado tarde.
                                Su matrimonio con Miranda estaba muerto. Los dos lo sabían.
-Me estás pidiendo un imposible-afirmó William-No estoy enamorado de Randy.
-El problema es que ella sí está enamorada de ti-suspiró Rose con tristeza.
-Sólo sé que quiero estar contigo.
                               


                               Estaban llorando.
                               Rose sabía que estaba mal lo que estaban haciendo.
                               Le habían roto el corazón a Miranda. A una joven buena que no le había hecho nunca daño a nadie.
-Rose...-murmuró William.
                             En algún momento, se quedaron desnudos. William se sentía como si estuviera borracho. O drogado...
                            Sólo era consciente de que yacía en la misma cama en la que yacía Rose. Que estaba al lado de ella.
                             Que podía enredar sus dedos en el sedoso cabello negro de Rose. Que estaba besando de manera apasionada a Rose. Que sus labios recorrían con fervor cada centímetro de la piel de ella. Que estaba besando sus pechos con verdadera ansia.
                               

miércoles, 8 de octubre de 2014

HABLANDO DE "FIESTA DE COMPROMISO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría aprovechar este blog para hablaros de una de las historias a la que más cariño le tengo.
Se trata de Fiesta de compromiso. 
Podéis leerla en mi blog "Un blog de época" donde está colgada de manera íntegra desde hace bastante tiempo.
La acción transcurre en una pequeña y tranquila isla escocesa. Allí vive la joven Catriona Campbell, una adorable y dulce muchacha. Vive en compañía de sus padres y de su prima Nell. Nell, algunos años mayor que Catriona, es una auténtica belleza de carácter impulsivo y cabezota. Ello, sumado a su elevada fortuna, la han convertido en una pieza jugosa para numerosos cazafortunas. El apuesto Douglas Crane es uno de esos cazafortunas, pero ha logrado enamorar a la terca Nell, aunque ese amor no es correspondido por él, quien sólo la ve cómo una forma de saldar sus numerosas deudas.
Durante años, Catriona ha vivido a la sombra de Nell, a la que idolatra. Pero, a raíz de la relación que Nell inicia con Douglas, eso cambia. Devin, el hermano menor de Douglas, es un joven serio y agradable. Catriona y Devin se conocen y las chispas saltan desde el primer momento entre ellos. Un suceso acaecido durante una noche de tormenta hace que Catriona se aleje de Devin. Se ha enamorado de él, pero piensa que el joven se siente en la obligación de casarse con ella por lo ocurrido. Y Devin intentará hacerle ver que ella lo es todo para él desde el primer momento en el que la vio.
Es una historia bonita y sencilla. No hay grandes sobresaltos, pero es porque así lo he querido. Es una historia con la que disfruté escribiéndola y que me ha encantado pasarla a ordenador.

 Devin Crane.

 Catriona Campbell.

domingo, 5 de octubre de 2014

ESCENA DE "HISTORIA DE DOS HERMANAS"

Hola a todos.
Aunque ya sé que este blog no corresponde a esta novela, me gustaría compartir aquí un fragmento de mi novela Historia de dos hermanas. 
Este fragmento aparece uno de los dos protagonistas masculinos de la historia, Joseph Dashwood, y la que será su primera esposa, Selene Emmaline.
¡Vamos a ver lo que pasa entre ellos!

                              Joseph Dashwood ya le había robado algún que otro beso a Selene.
                              Sin embargo, sentía cómo la joven se ponía rígida cuando él la besa.
-Eso no está bien-le recriminó Selene aquella tarde.
                               Se encontraban en el jardín de la casa que Joseph tenía en las afueras de Calcuta. Selene no había ido a verle sola, por supuesto. Lady Deborah se encontraba por allí paseando. La dama no les quitaba la vista de encima. Joseph y Selene estaban parados junto a un rosal. Joseph tenía muchas cosas que decirle a Selene. Pero no sabía por dónde empezar. Le daba miedo ser rechazado por ella.
-Quiero casarme contigo-atacó Joseph.
-¿Te has vuelto loco?-se escandalizó Selene.
-Hablaré con lady Deborah.
-Puede que ella se niegue a que me case contigo.
                           Lady Deborah se detuvo.
                           Prestó atención a la conversación que estaban manteniendo Joseph y Selene.
-Estás bautizada-enumeró Joseph-Has hecho la Primera Comunión. Has sido educada como católica. No hace mucho que te confirmaste.
-Olvidas que soy hindú-le recordó Selene-Es cierto que me adoptó una familia inglesa. Pero soy hindú. Nací aquí.
-Eso no me importa.
-Le importarán a tus amistades. Joseph, no me aceptarán nunca.
-No tengo amigos en esta ciudad. Tan sólo te tengo a ti.
-¿Y qué me dices de tu familia?
-Colm murió sin ser capaz de ordenar su vida. En cuanto a Niall...Madre dice que su matrimonio con Rosalind es un completo fracaso. Niall fue forzado a casarse con Rosalind. Ha llegado a enamorarse de ella. Pero ella no le ama. En cuanto a nosotros...
-Yo sí te amo.
                           Joseph esbozó una sonrisa. Eso era lo único que esperaba oír. Selene estaba enamorada de él. Y Joseph, a su vez, estaba enamorado de Selene.
                            Se inclinó hacia ella.
                          La besó de lleno en la boca.
                          Lady Deborah carraspeó al tiempo que se acercaba a ellos.
                          Joseph se separó rápidamente de Selene. La joven se puso roja como la grana. Lady Deborah estaba algo inquieta. La relación entre Joseph y Selene avanzaba muy deprisa. Cuando lady Deborah se casó con el padre adoptivo de la joven, ésta tenía ocho años. Prácticamente, la había criado.
-Eso no es correcto, mister Dashwood-indicó lady Deborah-Selene Emmaline es una señorita decente.
-¿Puedo hablar con usted, milady?-inquirió Joseph.
-¿De qué se trata?
-No le voy a negar que estoy enamorado de Selene. Y es mi deseo casarme con ella. Usted es la única familia que tiene.
-¿Piensa casarse con Selene Emmaline?



                        No se trataba de ninguna broma. Joseph estaba realmente enamorado de Selene.
                        Lady Deborah se tambaleó ligeramente. Jamás pensó que la hija adoptiva de su marido acabaría casándose. Joseph Dashwood parecía un buen muchacho.
                        El único problema que le veía era que era irlandés. ¡Un irlandés en la familia! De estar vivo su esposo, le habría dado un soponcio. O se habría encerrado en su despacho a emborracharse. Lo cual hacía mucho antes y durante su matrimonio.
                         Pero Selene miró a Joseph con tanto amor que lady Deborah supo que tenía que aceptarlo. Debían de casarse.
                        Era lo mejor.
-Tiene mi permiso para casarse con Selene Emmaline-se rindió lady Deborah-Tan sólo le pido una cosa. Hágala feliz, mister Dashwood.

viernes, 3 de octubre de 2014

ACERCA DE "LO QUE CALLAMOS"

Hola a todos.
En el mes de julio, subí a este blog un fragmento de mi novela Lo que callamos. 
Es una historia que abarca las décadas de 1980 y 1990 y cuenta la historia de amor que nace entre dos jóvenes que van al mismo instituto. Un romance juvenil que se va consolidando. Pero hay cosas que se callan. Pequeños secretos que guardan para sí. Y eso, a la larga, puede hacer mella en su relación. O puede no pasar nada. No se sabe.
Sólo quería avisaros de que este fragmento, finalmente, no aparecerá en mi novela.
Es una historia que no sé cuándo verá la luz (como ésta que no sé cuándo verá la luz tengo a patadas porque las cojo con ganas y las dejo).
Pero sí sé que me gustaría ponerme a trabajar en ella en cuanto pueda (lo digo siempre, pero, aunque me lleve mil años, pienso cumplir mi promesa de ver terminadas todas mis historias).
Porque quiero que vea la luz y porque es una historia que se sale un poco de lo que suelo escribir más por la época en la que transcurre.
Sólo quería decir eso.
No obstante, me apetecía compartir ese fragmento con vosotros, aunque quede definitivamente eliminado.
Gracias por todo.
Y perdonad las futuras molestias.

viernes, 5 de septiembre de 2014

ARGUMENTO DE "NOCHE DE AMOR SOÑADA"

Hola a todos.
Hoy, voy a dejar a un lado "Una brisa suave" (aunque la retomo mañana sin falta) porque me gustaría hablaros de uno de los relatos que empecé a escribir hace ni me acuerdo y que me he propuesto terminar, después de haberlo dado por perdido y de haberlo encontrado.
Se trata de Noche de amor soñada. 
Está dividida en dos partes que publicaré por separado.

La acción transcurre en la isla de Walney, en el Mar de Irlanda, durante la década de 1850.
Jacob Lindsey es un joven médico que quedó viudo hace tiempo tras un desastroso matrimonio donde la falta de amor y de pasión primó sobre todas las cosas. Al asistir a la fiesta que se organiza con motivo del compromiso de uno de sus pacientes, lord Landsbury, Jacob queda prendado de Lydia, la prima de la futura esposa de lord Landsbury. Las chispas entre ellos no tardan en saltar. Sin embargo, una tragedia lo cambiará todo.
En estos dos libros se contará cuál es la tragedia que cambiará para siempre las vidas de Jacob y de la familia de Lydia y aparecerá la joven Claire.
¿Qué ocurrirá?
Todavía no sé cuándo lo voy a publicar, pero, de hacerlo, quiero que vea la luz en Amazon.
Aún me queda mucho trabajo que hacer con esta historia.


lunes, 1 de septiembre de 2014

ESCENA DE UNA DE MIS HISTORIAS

Hola a todos.
Hago un pequeño parón en Una brisa suave porque me gustaría compartir con vosotros el fragmento de una de mis historias.
Yo la considero como una versión decimonónica de las famosas Cincuenta sombras de Grey. 
Y no estoy exagerando.
Son varias novelas que escribí hace años y que quiero corregir. Me da un corte terrible que vean la luz porque tienen muchas escenas subidísimas de tono.
Cuenta la historia de James, un joven conflictivo, aficionado al alcohol y al opio, de tendencias autodestructivas y extraños gustos sexuales (y no estoy hablando de sadomasoquismo) que está sumido en una profunda espiral desde que se murió su mujer y su pequeño hijo. Su hermana y su cuñado fallecen y él viaja a La India en compañía de su otra hermana. Se hospeda en la casa de las primas de su cuñado, a las que conoce desde hace años porque el cuñado también está emparentado con su familia. Hester, la hermana menor de su cuñado es una chica de dieciséis años inocente y bonita que siente una gran fascinación por James.
Poco a poco, se van enamorando de manera apasionada y ardiente. Hester trata de librar a James del abismo al que se precipita.
En este fragmento, vemos una escena entre Hester, sus hermanas y Olivia, la hermana de James.

                                 El paseo en carruaje no calma los nervios de Olivia.
-¡No quiero que venga James!-protesta.
                                 Mis hermanas y yo nos miramos con gesto serio. Eileen le dice a Olivia que es normal que James tenga que estar aquí.
                                Después de todo, quien ha muerto es también su hermana. Olivia no quiere saber nada de James.
-Está loco-afirma.
-Nuestro padre puede ayudarle-insiste Eileen-Él tiene que dejarse ayudar.
                              Yo pienso que nuestra madre también podría hacer algo para ayudar a James. Va a venir a parar a nuestra casa.
                               Caitlin recuerda a nuestro primo y a su mujer. Sus ojos se llenan de lágrimas al pensar en ellos. Bree le coge la mano. Intenta consolarla.
                               En ocasiones, siento el deseo de romper a llorar. Pero trato de mantenerme serena.
                               Oigo las quejas de Olivia ante la llegada de James. Escucho las palabras de consuelo que le dedica Bree a Caitlin.
-A Richard no le gustaría verte así-le dice.
-No se trata sólo de la muerte de Richard-replica Caitlin-Se trata de lo que va a pasar con su título.
-El título tiene que ir a parar al heredero varón-comento-El problema es que no hay ningún heredero varón. Richard era hijo único. No tuvo hijos con Annie. Y no tiene ningún primo varón.
-Vuestro padre sería el nuevo marqués-interviene Olivia.
                             La miramos con gesto extraño. Mi padre nunca ha mencionado nada al respecto. No creo que se convierta en marqués de la mañana a la noche. Es mucho más mayor que mi primo.
                            Los tíos no pueden heredar los títulos de los sobrinos.
                            Miro por la ventana del carruaje.
-Puede que James se convierta en marqués-sugiere Caitlin-Pero él ya tiene un título. Lo rechazará.
                            Olivia menea la cabeza en sentido negativo. Se niega a que venga James.
-¡Es un monstruo!-sentencia con rabia.
                           Está muy nerviosa.
-Aunque sea un monstruo, es su deber visitar la tumba de Annie-replica Eileen con firmeza-También es su hermano. Y no olvidemos que es tu hermano.
-Él no es bueno-insiste Olivia.
                           No seré yo quién juzgue a James. Hace mucho tiempo que no le veo.
                           Me alegro de que Olivia esté viviendo con nosotros. Sin embargo, la idea de que James pueda aparecer de un momento a otro la angustia. Sospecho que, en el fondo, desea que James esté aquí.
                             No lo quiere decir. Pero es algo que piensa. Sospecho que cuenta los minutos que faltan hasta que le vea. A pesar de todo, no deja de ser su hermano.
-¿Por qué dices que no es bueno?-le pregunto.
-Bebe hasta perder el conocimiento-responde Olivia-Sé que toma opio. ¡Opio! Y hace otras cosas. Cosas que no están bien.
-¿Qué clase de cosas?
-¡Hester!-se escandaliza Caitlin-¡Por Dios! ¡No quieras saber tanto!
-¿He dicho algo malo?-le pregunto, asustada.
                          Bree se santigua.
-No has dicho nada malo-interviene Eileen-Pero hay cosas que es mejor que no sepas. Eres la más joven de todas las que están en este carruaje. Eres casi una niña. Madre y padre ayudarán a James a enderezar su vida. Confórmate con saber eso.
                          Eileen besa a Olivia en la frente.

domingo, 17 de agosto de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "A ORILLAS DEL MAR"

Hola a todos.
Hoy, hago un ligero parón en mi blog novela "Una brisa suave" para descansar un poco.
Pero no me olvido de este blog.
En esta ocasión, me gustaría compartir con vosotros un fragmento de mi novela A orillas del mar. 
Esta en fase de borrador. La cojo. La corrijo. La dejo. La vuelvo a coger. La vuelvo a corregir. Todavía le queda mucho por pulir.
E ignoro cuándo y dónde verá la luz.
De momento, os dejo con esta escena eliminada.
Espero que os guste.

             Parecía que habían pasado siglos. Rosa tuvo aquella sensación cuando entró en el comedor.
            Vio la silla que había pertenecido a Aurora que estaba vacía. Nunca nadie más se volvería a sentar en aquella silla. Sintió una dolorosa punzada en su corazón. Ya no era una niña a la que había que ocultársele todo lo que pasaba.
            Rosa ya tenía diecisiete años. De algún modo, conocía bien el funcionamiento del mundo.
            Su prima Elisa se sentó a su lado. Ella no podía sentarse tampoco en la silla que había pertenecido a Aurora.
-¿Tienes mucha hambre, prima?-le preguntó Rosa a Elisa-Comes muy poco últimamente.
-No me siento muy bien-respondió la joven-Y eso es muy raro. Siempre he gozado de una buena salud.
-Debe de ser el calor. Vives en una zona muy cálida. Pero eso es bueno.
-Sí…
            Casi no le salía la voz a Elisa. Doña Adela frunció el ceño cuando contempló la cara de su sobrina. La salud de Elisa parecía estar deteriorándose por momentos. Ya no parecía la niña activa y llena de imaginación que había sido cuando llegó a su casa.
            La criada sirvió la sopa.
            Era la hora de la comida.
-Avisaré al médico-decidió doña Adela-Le diré a uno de los criados que vaya a buscar al médico. O yo misma te llevaré a su consultorio para que te examine.
-Yo me encuentro bien, tía Adela-replicó Elisa con suavidad.
-Casi no comes, cariño. Estoy preocupada por ti.
-De verdad…Me encuentro bien. Debe de ser el calor. No termino de acostumbrarme al calor.
-Eso es muy raro-opinó María Jazmín-Hace siete años que vives con nosotros. Siempre ha hecho calor aquí. Pensé que te habías acostumbrado al calor. Incluso…Parecía que disfrutabas de un clima tan agradable. Con Sol…Con cielos despejados…Teniendo el mar cerca. Es como vivir en el Paraíso. ¿No crees?
-Yo pienso que nuestra Elisa está constipada-aseveró Ángela-Es un ser humano. Puede resfriarse.
-¡Yo no quiero que la prima Elisa esté malita!-se dolió Margarita. 

miércoles, 30 de julio de 2014

ISLA DE BUDA

Hola a todos.
Hoy, me gustaría que me acompañarais a dar un pequeño paseo por el lugar donde transcurre la historia de amor entre Ricardo y Claudia. 
La isla de Buda es una isla marítimo-fluvial que se encuentra en el extremo oriental del Delta del Ebro. Pertenece a Tarragona. 
En la actualidad, es uno de los humedales mejor conservados de toda España y es la isla más grande de toda Cataluña. 
En la actualidad, sólo viven dos matrimonios en la isla. Pero, en tiempos, llegaron a vivir hasta cincuenta familias en la isla. 
La despoblación siempre es una pena. 
Había, incluso, una escuela para los niños que vivieron allí. Hay una Iglesia en la isla. 
Podemos encontrar arrozales, que constituían la principal economía de la isla. Hay playas con dunas. Hay bosques donde uno quiere perderse. Y podemos encontrar "calaixos", que son lagunas interiores que están comunicadas con el río Ebro. 
En este paisaje transcurre la historia de amor entre Ricardo y Claudia. 


Una foto de la isla de Buda. 

martes, 8 de julio de 2014

ESCONDIDOS

Hola a todos.
Hoy, os dejo con una canción que interpretaron hace ya doce años la que se convirtió en la PAREJA oficial de la Academia de la primera edición del mítico Operación Triunfo, David Bisbal y Chenoa.
Han pasado doce años. Su relación se truncó y cada uno ha seguido con su vida por separado. Pero nos dejan esta preciosa canción que me sirve como banda sonora para Una brisa suave. 
Se trata de Escondidos.
Espero que disfrutéis escuchándola.



martes, 24 de junio de 2014

CLAUDIA Y RICARDO

Conoce a esta singular pareja de enamorados: Ricardo y Claudia Ballester.
Dos primos...Dos miembros de una misma familia...Y que, sin embargo, se han enamorado.
Conócelos. Descubre cómo son.
Siente cada uno de sus besos. Vibra con cada una de sus caricias. Enamórate de ellos.
Inolvidables...

domingo, 13 de enero de 2013

PERSONAJES

Os voy a ir presentando a todos los personajes que irán desfilando por este blog. He hecho un casting (¡gracias, Aglaia!) y me he inspirado en el mundo de Jane Austen para ponerles rostros. El mundo de Claudia no se reduce sólo a ella. La veremos tener contacto con otras personas que influirán de alguna manera en su vida.
 Augusta Ballester. Prima por parte de padre de Claudia. Es una joven rebelde e impulsiva, varios años mayor que Claudia. La muerte de sus padres dejándola en la ruina han obligado a los padres de Claudia a acogerla a ella y a su hermano. Tras el apasionado carácter de Augusta se esconde una joven con una salud que amenaza constantemente con quebrarse.

  Ricardo Ballester. Hermano menor de Augusta. Vive también con sus tíos y con su prima Claudia. A pesar de ser el menor, proteger a su hermana Augusta hasta de sí misma. Es tan apasionado e impulsivo como ella, pero también es más retraído que Augusta. De niños, él y Claudia fueron compañeros de juegos y la adolescencia los ha convertido en confidentes. Poco a poco, Ricardo empieza a sentir por su prima una atracción muy fuerte.
 Dafne Velasco. Es la mejor amiga de Augusta. Está enamorada de Ricardo desde hace algún tiempo y quiere casarse con él. Augusta, que no sospecha de los sentimientos de su hermano hacia su prima, alienta esta relación.

 Pedro Serrano Sánchez. Hijo menor de un próspero hidalgo, de carácter juerguista, se fija en Claudia como solución a sus problemas económicos. En un primer momento, parece que Claudia se siente atraída por él, pero lo único que quiere es olvidar a cierta persona con la que sabe que no puede estar.
 Enrique de Fernández y Alcalá, conde de Noriega. Es uno de los hombres más ricos del país. Frío y reservado, esconde como puede sus impulsos más sensuales. Se enamora locamente de Augusta nada más verla y decide convertirla en su esposa. Pero choca de lleno con los problemas de su amada.
Y éstos son, en líneas generales, los personajes que más peso tendrán en la vida de Claudia. Los que más influirán en ella y en sus decisiones.
Pasemos a conocer a Claudia.
 Claudia Ballester. Es la autora de los diarios. A través de ello, expresa su mundo interior. Conoceremos sus pensamientos, sus opiniones, sus sentimientos. Se trata de una muchacha muy bonita y muy educada, que sabe como comportarse en todo momento, si bien una parte de ella sueña con rebelarse. Siente auténtica adoración por su prima Augusta y comparte con su primo Ricardo su preocupación por ella. A pesar de que desconfía de las intenciones de Pedro, Claudia deja que le haga la corte. Su objetivo es poder dejar de pensar en su primo Ricardo como piensa últimamente. De pronto, el que durante años ha sido, más que un primo, un hermano y un gran amigo, ha pasado a ser otra cosa. ¿Conseguirá su propósito de olvidarle?
¿Os gusta la elección que he hecho de los personajes?