Una brisa suave es el título que he escogido para esta historia.
Aquí os dejo con el primer capítulo de este conjunto de microrrelatos. Espero que os guste:
1 de febrero de 1825
Nos reunimos todos a la mesa del desayuno alrededor de las ocho y media de la mañana. En esta casa vivimos cinco personas. Hace unos días que mis primos Augusta y Ricardo se vinieron a vivir con nosotros. Mis padres no han querido contarme los motivos por los cuales ellos están viviendo aquí. Por lo que he podido saber, según cuentan los criados, Augusta y Ricardo están pasando por apuros económicos.
Le doy un beso a Ricardo cuando entro en el comedor.
-Buenos días, primito-le saludo.
-Buenos días, primita-me devuelve el saludo.
Unto mantequilla en una tostada. Le doy un mordisco. Augusta bebe un sorbo de su vaso de zumo.
-¿Cómo has pasado la noche, prima?-le pregunto.
-No he dormido nada-responde Augusta-Echo de menos mi cama. No estoy acostumbrada a dormir fuera de casa. Y...
-Ahora, ésta es tu casa, querida-interviene mi padre.
-Mi casa...
Ricardo muerde su tostada untada con mantequilla.
Mi padre se esconde detrás del periódico.
-¿No estás contenta de vivir aquí?-le pregunta mi madre a Augusta.
Miro a Ricardo. Él y Augusta han pasado largas temporadas viviendo con nosotros. De igual manera que yo he pasado largas temporadas en su casa. Pero esta vez es distinto. Esta vez, tienen que quedarse a vivir de manera permanente con nosotros.
-Todo cambiará cuando me case-anunció Augusta.
-Ya tienes veinticuatro años-le recuerda Ricardo.
Ella le fulmina con la mirada. A los veinticuatro años, es muy difícil que una joven encuentre un marido.
-¡Me casaré con un buen partido!-asegura Augusta con mucha vehemencia-¡Con un conde!
Yo disimulo una sonrisa. No creo que Augusta se vaya a casar nunca. Como dicen las matronas, se va a quedar a vestir Santos.
Me gusta el título, y me gusta también este tipo de narración, que no es muy común, pero que atrapa.
ResponderEliminarBesos.
Uy como siempre me atrapas en tus historias, adoro el titulo
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